Dos posibilidades

Hay dos posibilidades:

La primera es que dentro de mucho tiempo lea esto y me ría, respirando aliviada por no haber hecho caso al mundo y a mi Pepito grillo interior y continuando con todo adelante. Luchando, como siempre.

La segunda opción es que dentro un tiempo lea esto y piense por qué no moví ficha ahora. Justo mientras escribía esto. Por qué no lo dejé estar yo por una vez. Por qué esperé a que me hicieran más daño.

No sé cuál será la cierta. Pero no hay más opciones. Es A o B. Y mi historial me tira hacia la B.

Ojalá fuera más fácil saber si alguien te quiere.

Ojalá fuera más fácil saber si alguien viene para quedarse.

Ojalá. Siempre ojalá.

Como diría defred: ojalá siempre

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El resto de mi vida

Siento que hace años que no escribo. Ha pasado mucho en este tiempo.

Escribir aquí durante mucho tiempo fue como una terapia, una forma de reorganizar mis ideas, de dedicarme un tiempo y dejarme llevar.

Dejar que brotara todo. Y ya no lo necesito tanto. Me sigue encantando escribir, pero no siento esa necesidad fruto de la ansiedad de llevar tanto dentro y no tener dónde sacar.

¿Qué ha sido de mí? He cambiado de trabajo, he encontrado un pareja que me cuida sin tener que esforzarme por ser perfecta. No porque lo sea a sus ojos. Sería bonito, pero no. Conoce mis defectos, los ve y, a veces, hasta los sufre. Pero sigue ahí. Luchando a mi lado, y yo al suyo. Con mis defectos y los suyos compensados por mis virtudes y las suyas.

¿No consiste en eso? En ser un equipo.

Llevamos poco, 4 meses, pero tan intensos que parecen años, y deseo que así sea. Le miro y pienso y siento y deseo que esto no se acabe.

Sueño despierta con una vida muy larga a su lado, viviendo y construyendo cosas. Cosas mundanas y otras extraordinarias. Porque cuando juegas y trabajas con el mejor equipo, el que se adapta a tu juego y lo mejora, el que cubre tus defectos con sus virtudes y viceversa, el que aprende de ti, el que te enseña a ser mejor… Cuando encuentras eso… No puedes dejarlo escapar.

A.

El primer día del resto de mi vida

24 de octubre del 2017

Hoy es un día cualquiera, aparentemente. Uno de esos días en los que te das cuenta de que el año 2017 está llegando a su fin y te decepcionas recordando tus pensamientos el pasado fin de año:

“Este será mi año. Tiene que serlo. Será sin año genial”

Y ves que se acaba y que ha sido un año pésimo. Y todo sigue igual.

Y de repente te das cuenta que hoy no es un día cualquiera. Hoy es el día en el que descubres que eres tú la única persona que puede cambiar esto. Que puedes hacer que el 2017 sea el mejor año de tu vida. El año de inflexión. El pistoletazo de salida para una nueva vida. Una mejor. Una más bonita. Una más feliz. Una que te haga sentir orgullosa de ti misma.

Hoy, 24/10/2017, es el primer día del resto de mi vida.

A. 

Celebrando un día cualquiera

Hoy es un día triste de celebración.

No es mi cumpleaños. Ni nuestro aniversario fallido.

Hoy sencillamente es un día frío que me recuerda que se acerca un invierno más sin ti.

Sin tu calor. Sin tu abrazo. Sin tus labios. Sin tu perfume.

He tenido muchos días de esos sin apreciarlos lo suficiente.

Ahora tengo muchas noches para escribir la misma frase en la pizarra. Una y otra vez hasta que cale el mensaje. 

“Las cosas que no se cuidan se marchitan. Y lo que perece no vuelve. La única persona que no puedes perder es a ti misma” 

A. 

Otro tipo de lista

Tengo que aprender a ser feliz sin ti.

Sin tu sonrisa, sin tus caricias, sin tu calor.

Tengo que aprender a dormir sin tu brazo y sin tu abrazo. 

Tengo que aprender a reír sin tus tonterías. 

Tengo que dejar de verte en mis sueños.

Tengo que dejar de vivir nuestra pesadilla. 

Y tal vez entonces, vuelva a disfrutar de ti. Mirando al pasado con una sonrisa. 

Sola o cogida del brazo de él. Aquel que realmente sepa, quiera y pueda hacerme feliz.

Bienvenidos a los dos. A ti y a mí. 

A. 

Batallas perdidas

Siento un cansancio tan grande como mis ganas de liberarme de la carga que llevo.

Son tantas las ganas de no perderle como la desconfianza que siento hacia todo lo que me dice y hace.

Y entre desconfianza, dolor, pérdida, agobio, cansancio… Me pregunto si queda o incluso si ha habido amor.

Si lo que no me permite quemar el libro es el miedo a lo que puede que no llegue y no el amor por lo que hubo. 

Me pregunto si alguna vez fue suficiente. Si alguna vez fui feliz.

Lo único que sé seguro es que cada día pierdo la batalla contra mí misma. Esa batalla que implica el ser feliz con una misma y nada más. El sentirse bien sola.

No soy capaz. No lo consigo. A veces me pregunto si me estoy esforzando.

Y tengo pánico a la respuesta, así que intento no rascar.

A.